jueves, 3 de septiembre de 2009

Cumpleaños en familia

El domingo pasado, último día que pasé en Baires, fue el festejo del cumpleaños de mis padres. Cumplieron 65 y 70: nacieron el 24 de agosto del 39 y el 27 de agosto del 44. Y nunca festejaron mucho. Hasta este año, en que decidieron que la vida compartida hasta ahora merecía más que una cena en un restaurante, o la visita de los hijos y nietos, o la de algunos amigos queridos. Alquilaron un salón y decidieron festejar. Es claro que delante de un evento así, estabamos todos los hijos, parejas de hijos e hijos de hijos. Y también estaban todos los amigos, los familiares, los que compartieron trechos significativos de tanta vida... y se festejó eso: tanta vida...




Me pasaron por los ojos, en medio de nubecitas de lágrimas, la infancia compartida con mis hermanos, los viajes de vacaciones en familia, enlatados en un Renault 4 y peleando con Gustavo por el lugar en la ventanilla, una corrida por el noroeste hasta la Quebrada de Humahuaca en pleno invierno, los arbolitos congelados, como de vidrio en Cosquín, calentarnos con una sopita improvisada en un cuarto helado de una hostería en La Falda, una parada en Cafayate, un verano de camping en Rumipal, otro en Los siete Cajones, la subida a Tafí del Valle en el momento más inadecuado de la historia de ese lugar... también de esas vacaciones en Gesell o La Paloma, tantas veces bancándose a tod@s l@s novi@s para convencernos de hacer una vez más el último viaje todos juntos. Me acordé también de tantas mudanzas de casa, escuela, barrio, amigos, y tanto poner el lomo ellos dos para que uno se integrase a ese nuevo lugar cualquiera que fuese... me pasaron por los ojos días vividos y noches dormidas en casa de tíos, abuelas, de algunos de sus amigos, que nos regalaron a mis hermon@s y a mí tantos recuerdos hermosos de infancia... también me pasaron por los ojos las imágenes de las personas queridas que perdieron/perdimos, y que sé muy bien que estaban ahí, en la memoria de ellos, porque también estaban en la mía.

Me detengo por momentos en una época de sus vidas: la época en que eran un poco más jóvenes de lo que soy yo ahora: mi viejo con patillas bien años ´70, mi vieja con plataformas de corcho y pantalones en campana: para ese momento ya hacía rato que se la habían jugado de verdad... y seguían... y tuvieron más hijos (mis dos hermanas Sonia y Analía)... y eran tan chicos y tan adultos al mismo tiempo... y tuvieron todo ese coraje en aquella época...

De pronto vi algo heroico en todo eso, en ellos, en la vida que hicieron hasta aquí... algo que realmente merecía festejarse a lo grande.

Feliz cumple!


3 comentarios:

sary dijo...

Querido Ariel, estamos juntos en la piecita que conocés, leyendo (mamá por 2a. vez) lo que escribiste/sentiste, y nos revive la nostalgia (y algunas veces la angustia, otras la alegría) por tantas cosas vividas juntos. Toda la semana estuvo inundada de estos sentimientos, de cierta confusión interior por lo intenso de las vivencias. Pero nos estamos reponiendo!!! Y ahora, ya más concientes, sentimos la inmensa dicha de haber compartido -y continuar compartiendo, y que sea por mucho, muuuucho tiempo, kenore...con Uds., los 4 jinetes del Apocalipsis, nuestros yerno y nueras, los nietos ya instalados en nosotros y los que llegarán y se instalarán en los lugares del amor que les tenemos reservados. Lo pasado no lo sentimos heroico. Simplemente vivimos, y valió la pena. Y seguirá valiendo con todos Uds. Má y Pá

Sergio dijo...

Queridos Ariel y Vanina: Cuando leo las cosas que escriben mis sobrinos (Vanina no se ha destapado todavía, pero supongo que pronto lo hará) descubro cuán lejos estamos (y en realidad, físicamente hemos estado siempre repartidos por diversos puntos del globo)pero a la vez qué cerca: los lazos de familia evidentemente son algo que se extiende subterráneamente de modo misterioso, y en una frase, en una manera de ver la realidad, se descubren los códigos comunes. Lo que podríamos llamar "códigos Silber/Marcipar, etcétera..."Siempre tuve la impronta del observador, más que la del actor (cosas de la personalidad, qué se le va a hacer), y esta hermosísima fiesta me dio material para mirar, inundarme de calor familiar y disfrutar la felicidad de verlos a ustedes (vos, Vanina, Gustavo, Marcela, Sonia, Lito, Candela, Ulises, Analía, y aglutinando todo a mi hermano y a Sarita)y entibiarme al calorcito de la ligazón familiar. Creo que tendríamos que encontrarnos más seguido... lástima las distancias (y los años!)
Hasta prontito, espero.
Tío Sergio y Flavia, que adhiere entusiasta.

Ariel dijo...

La verdad todo esto sigue siendo muy emotivo. Gracias por haberse pasado por aquí, y por el comentario. Nos vemos (espero) prontito. Besos